
La ingesta de agua debe ser siempre proporcional a la ingesta de energía. Las necesidades mínimas se sitúan, aproximadamente, en un mililitro por cada kilocaloría ingerida.
El esfuerzo, a través del trabajo muscular, provoca evaporación por sudor. Esta sudoración provoca unas pérdidas de fluidos que pueden superar los 2 litros por hora y que es necesario compensar mediante la administración de bebidas de reposición.
La cantidad de agua que se pierde con la actividad física es muy alta, por lo que la reposición de líquidos es clave.
Hay que tener en cuenta:
- La duración de la prueba o entrenamiento
- La intensidad con la que se practica
- Las condiciones climáticas externas (humedad y temperatura)
La deshidratación puede producirse por:
- 1) el esfuerzo físico intenso,
- 2) restricción de líquidos antes y/o durante la actividad física,
- 3) exposición a un ambiente caluroso y húmedo
- 4) uso de diuréticos.
Los electrolitos ayudan a regular el equilibrio de los líquidos del organismo. Los más importantes son el sodio, cloro, potasio, calcio y fósforo. Con insuficientes electrolitos aparecen los calambres musculares.
La reposición hídrica correcta además de introducir agua incluye el sodio y el resto de electrolitos.
Son necesarias unas pautas correctas de hidratación que acompañen a la dieta diaria (adaptándose a las necesidades individuales) como una parte más del entrenamiento.
Las bebidas para deportistas presentan una composición específica para conseguir una rápida absorción de agua y electrolitos, y prevenir la fatiga: agua, hidratos de carbono y electrolitos.
Así es cómo debes hidratarte antes, durante y después de hacer cualquier esfuerzo físico.
Hidratación antes del ejercicio
Se debe ingerir suficientes bebidas, especialmente el día previo a la competición y antes de la misma se recomienda beber 5-7 ml/kg (350-600 ml) en las 4 horas anteriores. Bebidas con 20-50 mEq/L de sodio y comidas con sal suficiente ayudan a estimular la sed y a retener los fluidos. En ambiente de calor y humedad, ingerir medio litro de líquido con sales minerales durante la hora previa al comienzo de la competición (200 ml cada cuarto de hora) y, si el ejercicio va a durar más de una hora, es recomendable añadir hidratos de carbono a la bebida, especialmente en las dos últimas tomas.
Hidratación durante el ejercicio
A partir de los 30 minutos del inicio del esfuerzo, empieza a ser necesario compensar la pérdida de líquidos, y después de una hora es imprescindible. Se recomienda beber 6-8 ml de líquido por kg de peso y hora de ejercicio (150-200 ml cada 20 minutos).
Si la disminución de peso durante el esfuerzo ha sido superior al 2%, conviene beber aunque no se tenga sed y salar más los alimentos. Las bebidas con 4-8% Hidratos de Carbono se recomiendan después del ejercicio intenso de más de una hora.
Aunque fisiológicamente no es necesario utilizar electrolitos en una sesión única de 3-4 horas, especialmente si la dieta sólida ha proporcionado sodio suficiente, se recomienda incluir 0,5-0,7 g/l de sodio en ejercicio de más de una hora, ayuda a beber más líquido y ayuda a prevenir la hiponatremia en población susceptible. Esta cantidad de sodio excede la disponible en las bebidas comerciales.
Rehidratación post-esfuerzo
Si la disminución de peso durante el esfuerzo ha sido superior al 2%, conviene beber y salar más los alimentos. Se recomienda ingerir como mínimo un 150% de la pérdida de peso en las primeras 6 horas tras el ejercicio para recuperar el equilibrio hídrico. La síntesis del glucógeno es mayor durante las 2 primeras horas después del esfuerzo. Por ello, las bebidas de rehidratación post-ejercicio deben contener sodio e Hidratos de Carbono y se deben ingerir después del esfuerzo lo antes posible.








